¿Qué es la defusión cognitiva?
La defusión cognitiva es una técnica que se usa comúnmente en terapias como la terapia de aceptación y compromiso (ACT) para ayudarnos a controlar nuestros pensamientos de manera más efectiva. Implica distanciarnos de nuestros pensamientos, lo que nos permite observar los pensamientos sin enredarnos en ellos. Esta estrategia respaldada empíricamente nos ayuda a ver nuestros pensamientos como hechos pasajeros y no como verdades absolutas, lo que nos permite elegir cómo responder a nuestros pensamientos de una manera más constructiva.
El término «defusión» es un contrapunto a «fusión». A diferencia de la reestructuración cognitiva, que se centra en alterar el «contenido» de los pensamientos, la defusión cognitiva hace hincapié en modular la forma en que interactuamos con nuestros pensamientos.
En ACT, «fusión» se refiere a un estado en el que los pensamientos y las experiencias están tan estrechamente conectados que parecen inseparables. Cuando estamos en un estado de fusión, tendemos a ver sus pensamientos como una verdad absoluta o reglas estrictas. Por otro lado, «defusión» significa crear cierta distancia con respecto a estos pensamientos y verlos objetivamente como si fueran solo pensamientos, sin darles demasiada importancia ni tomarlos literalmente, lo que elimina la necesidad de actuar en consecuencia.
¿Cuáles son los principios básicos de la defusión cognitiva?
La defusión cognitiva nos ayuda a distanciarnos de los pensamientos y sentimientos inútiles o intrusivos. No se trata de suprimir, sino de observar objetivamente nuestros procesos mentales y reducir su poder para dictar nuestro comportamiento y nuestras emociones.
Analicemos los principios clave que subyacen a la Defusión Cognitiva:
- Aceptación, no evitación: Uno de los principios fundamentales de la defusión cognitiva es aceptación. Aboga por reconocer los pensamientos y sentimientos, independientemente de su naturaleza, positiva o negativa (Harris, 2006). En lugar de evitar los pensamientos incómodos, aprendemos a aceptarlos como parte del panorama mental de cada uno.
- Separación y distancia: Crear distancia de nuestros pensamientos es un principio integral de la defusión cognitiva (Hayes y Smith, 2005). Entrenar a las personas para que vean sus pensamientos como algo separado de sí mismas fomenta una forma de desapego consciente que reduce el impacto de los procesos de pensamiento negativo.
- Observando el proceso: La defusión cognitiva hace hincapié en observar los pensamientos a medida que van y vienen, centrándose en el proceso de pensar en lugar de centrarse en el contenido de los pensamientos. Al dar un paso atrás y observar los pensamientos como un observador, se obtiene una nueva perspectiva.
- No identificación con los pensamientos: La defusión cognitiva nos enseña a no identificarnos, especialmente con nuestros pensamientos problemáticos, ni a juzgarnos a nosotros mismos en función de nuestros pensamientos (Harris, 2006). Este principio facilita una relación más sana con la mente y promueve la flexibilidad psicológica.









