¿Qué es el dolor de espalda torácico?
La columna vertebral, una columna larga y flexible de huesos, protege la médula espinal. Se origina en la base del cráneo y se extiende hasta el cóccix dentro de la pelvis. Consta de tres segmentos: columna cervical (cuello), columna torácica (parte superior y media de la espalda) y columna lumbar (parte inferior de la espalda).
Debido a su mayor rigidez y estabilidad, las lesiones de la zona torácica de la columna se producen con menos frecuencia que las de la columna lumbar y cervical. La espalda está formada por huesos, nervios, músculos, ligamentos y tendones interconectados que protegen la médula espinal. El dolor en la parte superior y media de la espalda (región torácica) puede deberse a diversas afecciones que afectan a estos tejidos.
Causas del dolor de espalda torácico
Experimentar dolor en la región torácica (la parte superior y media de la espalda) puede deberse a diversas afecciones que afectan a estos tejidos, entre ellas:
- Irritación o tensión muscular: Los músculos tensos y las molestias en la región torácica suelen ser consecuencia de una mala postura y de permanecer sentado durante mucho tiempo.
- Esguinces de ligamentos: El estiramiento excesivo o el desgarro de ligamentos debido a movimientos bruscos de torsión en la columna torácica pueden provocar dolor.
- Traumatismos: Las caídas o los golpes directos en la zona torácica pueden provocar dolor. Aunque la columna torácica es rígida, se necesita más fuerza para fracturarla que la columna cervical y lumbar. Además, las lesiones de la caja torácica que afectan a los nervios torácicos pueden provocar dolor torácico.
- Lesiones por uso excesivo: Los movimientos repetitivos como levantar objetos, agacharse y girar pueden causar microlesiones que contribuyen al dolor de columna en la región torácica.
Problemas potenciales a los que puede conducir este dolor de espalda
Las consecuencias potenciales de este dolor de espalda pueden incluir:
- Dolor crónico: Si no se trata, el dolor de espalda torácico puede persistir y convertirse en una afección crónica, disminuyendo significativamente la calidad de vida.
- Compresión nerviosa: Afecciones como hernias discales, estenosis espinal o tumores en la región torácica pueden ejercer presión sobre los nervios espinales, provocando dolor irradiado, entumecimiento, hormigueo o debilidad en el pecho, los brazos o las piernas. En casos graves, puede producirse parálisis.
- Deformidades de la columna vertebral: Afecciones como la osteoporosis, las infecciones de la columna o los tumores pueden debilitar las vértebras torácicas, causando potencialmente fracturas por compresión, cifosis (curvatura anormal hacia delante) o escoliosis (curvatura anormal hacia los lados).
- Movilidad y función reducidas: El dolor de espalda torácico persistente y la rigidez pueden limitar la amplitud de movimiento de la parte superior de la espalda y la caja torácica, afectando a la respiración, la postura y la capacidad para realizar las tareas cotidianas.
- Malestar psicológico: El dolor crónico está estrechamente relacionado con un mayor riesgo de depresión, ansiedad, trastornos del sueño y un menor bienestar general.
- Dolor referido: Los problemas de la columna torácica pueden causar a veces dolor en otras zonas, como el tórax, el abdomen o los flancos, imitando afecciones cardiacas, gastrointestinales o renales, lo que puede complicar el diagnóstico.










