¿Qué es la motricidad fina?
La motricidad fina es nuestra capacidad para realizar movimientos específicos controlados utilizando las manos y los dedos para realizar actividades concretas que requieren una buena coordinación y precisión. Estas habilidades son importantes en el desarrollo infantil porque si un niño tiene problemas con actividades específicas (o no puede realizar algunas de ellas en absoluto) cuando llega a cierta edad, es señal de que podría tener problemas de desarrollo.
Algunos ejemplos de habilidades motoras finas son los siguientes
- Manipulación de pequeños objetos o herramientas
- Hacer dibujos o formas sencillas
- Recortar formas sencillas
- Trazar líneas rectas
- Dibujar líneas diagonales
- Escribir
- Si pueden agarrar bien y con firmeza (por ejemplo, agarre de pinza, agarre maduro)
- Pueden construir torres o estructuras conectando bloques de unión grandes con bloques de unión más pequeños
- Abotonar ropa
- Atar cordones
- Pintar con la muñeca
La capacidad para realizar tareas de motricidad fina comenzará en la primera infancia. Mediante la práctica, el niño puede perfeccionarlas. Pueden hacerlo realizando actividades sencillas como escribir, dibujar, colorear, pintar, coger y trasladar objetos de un lugar a otro, jugar con juguetes (especialmente con bloques de construcción) y aprender a cortar papel con tijeras (¡mientras se les supervisa!). Deben desarrollar estas habilidades para poder realizar actividades específicas como cocinar y hacer manualidades cuando sean mayores.
Tenga en cuenta que la motricidad fina es diferente de la motricidad gruesa. Esta última tiene más que ver con grupos musculares más grandes como nuestros brazos y piernas para realizar actividades como caminar, trotar, correr, saltar, levantar, alcanzar y patear.











