¿Qué es el vértigo?
El vértigo es una sensación familiar pero a menudo incomprendida que puede perturbar considerablemente la vida cotidiana. Caracterizado por una sensación de giro o balanceo, tiene su origen en problemas del sistema vestibular, principalmente del oído interno, responsable del equilibrio. Esta sensación, distinta del mareo o el desmayo, puede desorientar y asustar a quienes la experimentan.
Una causa frecuente de vértigo es el vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB), en el que diminutos cristales de carbonato cálcico dentro de los canales semicirculares del oído interno se desprenden, desencadenando episodios repentinos de vértigo con movimientos específicos de la cabeza. Los síntomas del VPPB incluyen breves episodios de vértigo desencadenados por cambios en la posición de la cabeza, como darse la vuelta en la cama o mirar hacia arriba.
El vértigo periférico, originado en el oído interno, es el tipo más común, a menudo relacionado con problemas como el VPPB, la neuritis vestibular o la enfermedad de Meniere. Por el contrario, el vértigo central surge de alteraciones en el sistema nervioso central, como lesiones en el tronco encefálico o el cerebelo, o lesiones cerebrales traumáticas. Distinguir entre vértigo periférico y central es crucial para un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado.
Al evaluar los síntomas del vértigo, los clínicos suelen valorar las características asociadas, como el nistagmo (movimientos involuntarios de los ojos), la pérdida de audición y las alteraciones del equilibrio. La maniobra de Dix-Hallpike y la prueba del impulso cefálico son algunas de las herramientas diagnósticas utilizadas habitualmente para determinar la causa del vértigo.
Las lesiones cerebrales traumáticas (LCT) también pueden provocar vértigo, ya sea directamente a través de daños en las estructuras del oído interno o indirectamente al afectar a las regiones cerebrales encargadas de procesar las señales de equilibrio. En los casos de vértigo relacionado con una LCT, son esenciales la evaluación y el tratamiento exhaustivos por parte de profesionales de la salud especializados tanto en neurología como en otorrinolaringología.
¿Cuáles son los dos tipos de vértigo?
El vértigo se manifiesta de dos formas principales: vértigo periférico y vértigo central, cada uno de los cuales se origina en zonas anatómicas distintas y presenta síntomas únicos.
El vértigo periférico, a menudo originado por problemas en el oído interno o el nervio vestibular, incluye afecciones como el vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB), la neuritis vestibular y la enfermedad de Meniere. Los síntomas suelen consistir en una sensación de giro desencadenada por movimientos específicos de la cabeza, movimientos oculares anormales y, posiblemente, pérdida de audición. Los médicos diagnostican el vértigo periférico mediante pruebas como la maniobra de Dix-Hallpike para provocar el nistagmo característico.
Por otro lado, el vértigo central surge de alteraciones en el sistema nervioso central, incluido el tronco encefálico o el cerebelo, a menudo debido a afecciones como una lesión cerebral traumática o un derrame cerebral. Los síntomas pueden ser más persistentes y graves, potencialmente acompañados de otros déficits neurológicos. El diagnóstico del vértigo central requiere una evaluación exhaustiva, que incluya estudios de imagen como la resonancia magnética (RM) para identificar anomalías cerebrales subyacentes.
Independientemente del tipo, un diagnóstico preciso es crucial para un tratamiento eficaz del vértigo. Profesionales de la salud, incluidos otorrinolaringólogos y neurólogos, utilizan diversas pruebas diagnósticas para evaluar la función vestibular y diferenciar entre causas periféricas y centrales, guiando en última instancia las estrategias de gestión adecuadas para las personas que experimentan síntomas de vértigo.










