Cómo gestionar y tratar las fracturas de cadera en ancianos
Las fracturas de cadera en pacientes ancianos son un importante problema de salud que requiere un tratamiento rápido y eficaz para minimizar las complicaciones y mejorar la recuperación. Dada la complejidad del tratamiento de estas fracturas, la Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos (2021) recomienda un enfoque que incluya una intervención quirúrgica a tiempo, una anestesia adecuada, cuidados postoperatorios, rehabilitación y medidas preventivas es crucial.
Tratamiento quirúrgico
La intervención quirúrgica oportuna es fundamental para los pacientes ancianos con fracturas de cadera. Lo ideal es que la cirugía para el dolor de cadera se realice en las 48 horas siguientes al ingreso hospitalario para reducir el riesgo de complicaciones como la mortalidad, el dolor prolongado y las estancias hospitalarias prolongadas. Retrasar la cirugía más allá de este plazo puede aumentar significativamente estos riesgos, por lo que la intervención quirúrgica temprana es una prioridad.
El tipo de cirugía realizada depende de la naturaleza específica de la fractura de cadera:
- Fracturas del cuello femoral: La hemiartroplastia, preferida para pacientes con comorbilidades importantes o niveles de actividad más bajos, consiste en sustituir la cabeza femoral por una prótesis. La artroplastia total de cadera (ATC), por su parte, puede proporcionar mejores resultados funcionales a los pacientes más sanos y activos, pero conlleva un mayor riesgo de complicaciones. La fijación interna, considerada para pacientes más jóvenes o con fracturas no desplazadas, consiste en estabilizar la fractura con tornillos o placas.
- Fracturas intertrocantéricas: El clavo efalomedular se recomienda tanto para las fracturas estables como para las inestables debido a su capacidad para proporcionar una mayor estabilidad y facilitar la movilización precoz.
- Fracturas subtrocantéricas y de oblicuidad inversa: Los dispositivos cefalomedulares son muy recomendables por proporcionar una gran estabilidad y eficacia en el tratamiento.
Para los pacientes de edad avanzada sometidos a cirugía de fractura de cadera, suele preferirse la anestesia regional (como la anestesia raquídea o epidural) a la anestesia general debido al menor riesgo de complicaciones postoperatorias y al mejor control del dolor asociado a la anestesia regional.
Tratamiento postoperatorio
Un tratamiento eficaz del dolor es esencial para la recuperación tras una operación de fractura de cadera. Se recomienda un enfoque de analgesia multimodal, que incluya el uso de bloqueos nerviosos preoperatorios y diversas estrategias de tratamiento del dolor postoperatorio, para controlar el dolor y mejorar los resultados de la recuperación.
El control de los niveles sanguíneos es vital para la recuperación del paciente:
- Transfusión de sangre: Se sugiere un umbral de 8 g/dL para los pacientes postoperatorios asintomáticos a fin de equilibrar los riesgos y beneficios de las transfusiones.
- Ácido tranexámico: Administrado durante y después de la cirugía para reducir la pérdida de sangre y la necesidad de transfusiones, minimizando los riesgos asociados a la pérdida significativa de sangre.
Rehabilitación y cuidados interdisciplinarios
Fomentar la carga de peso de forma precoz, según se tolere, es crucial para mejorar la movilidad y reducir las complicaciones postoperatorias. Este enfoque ayuda a los pacientes con fractura de cadera a recuperar su independencia y acelera la rehabilitación. La Fisioterapia es vital para restablecer la movilidad y la fuerza en los pacientes ancianos tras una operación de fractura de cadera. Debe iniciarse pronto un programa de rehabilitación a medida para facilitar la recuperación y mejorar los resultados.
La aplicación de programas de atención interdisciplinarios en los que participen cirujanos ortopédicos, geriatras, fisioterapeutas y enfermeras puede disminuir significativamente las complicaciones y mejorar los resultados generales. Este enfoque colaborativo garantiza una atención integral y aborda las necesidades polifacéticas de los pacientes ancianos.
Medidas preventivas y seguimiento
Evaluar y tratar la osteoporosis es esencial para prevenir futuras fracturas. Esto puede implicar tratamientos farmacológicos como los bifosfonatos y garantizar una ingesta adecuada de calcio y vitamina D para fortalecer los huesos y reducir el riesgo de fracturas. La aplicación de medidas como la eliminación de los peligros de tropiezo, la instalación de barras de apoyo y la mejora de la iluminación para prevenir las caídas es crucial para los pacientes ancianos.
Además, es necesario acudir a citas periódicas de seguimiento para controlar el progreso de la recuperación, ajustar los planes de rehabilitación, controlar el dolor y gestionar con prontitud las complicaciones. El seguimiento continuo garantiza que los pacientes reciban la atención adecuada durante todo el proceso de recuperación.