¿Cuál es la función del ligamento colateral medial (MCL)?
El ligamento colateral medial (MCL), también conocido como ligamento colateral tibial TCL, es un tejido conjuntivo plano que va desde el epicóndilo femoral medial hasta el cóndilo medial de la tibia situado en la cara medial de la articulación de la rodilla. Es la estructura más grande de la cara medial, dada su longitud de 8 a 10 cm.
Su función principal es mantener la estabilidad de la rodilla resistiendo las fuerzas de valgo, evitando así que la rodilla se doble excesivamente hacia dentro. Además, el MCL actúa como un estabilizador estático primario que ayuda en la estabilización pasiva de la articulación de la rodilla sirviendo como restricción secundaria a las fuerzas rotacionales y respondiendo a la tensión en valgo.
¿En qué se diferencia del TCL, el LCA, etc.?
El ligamento colateral medial es distinto de otros ligamentos de la rodilla como el ligamento cruzado anterior (LCA) y el ligamento colateral lateral (LCL), no sólo en su ubicación sino también en su finalidad.
Mientras que el LCA está situado en la parte profunda del centro de la rodilla y el LCL se encuentra en la cara externa de la rodilla, el MCL está situado en la cara interna de la articulación de la rodilla. En cuanto a su finalidad, la función principal del MCL es evitar una flexión excesiva hacia dentro y proporcionar estabilidad rotacional. Esto es sorprendentemente diferente del LCA, cuya función principal es evitar el movimiento excesivo de delante hacia atrás, y la función del LCL es evitar el movimiento excesivo de lado a lado, asegurando la estabilidad lateral.
Sin embargo, a pesar de estas diferencias, estos ligamentos, junto con el ligamento cruzado posterior (LCP), el ligamento oblicuo posterior (POL) y otros ligamentos de la rodilla, contribuyen a la estabilidad general de la rodilla.
¿Qué puede afectar negativamente al funcionamiento del MCL?
Dado el papel crucial del MCL, hay que ser consciente de los diversos factores que pueden perjudicar su función. Los principales factores o causas de daños en el MCL son los traumatismos y las lesiones, a menudo derivados de impactos directos en la parte externa de la rodilla. Algunos ejemplos son las maniobras de corte en los deportes, como durante una entrada de fútbol, los aterrizajes torpes o la hiperextensión en actividades como pedir. Sin embargo, los incidentes no relacionados con el deporte, como los accidentes de coche, también pueden dañar el MCL.
Aparte de éstos, el desgaste que hace que el MCL pierda elasticidad, como el estrés repetitivo y las actividades que implican ponerse en cuclillas, levantar objetos pesados y los deportes de alto impacto, también pueden afectar a su función. Por último, las personas con lesiones previas del MCL también corren el riesgo de sufrir daños debido a una mayor probabilidad de volver a lesionarse.










