¿Qué es una rotura del ligamento cruzado anterior?
Una rotura del ligamento cruzado anterior (LCA) es una lesión común en la rodilla, que implica la rotación interna de la tibia con respecto al fémur. Al comparar la tibia proximal con el fémur distal, el LCA desempeña un papel crucial en la estabilización de la rodilla al evitar una rotación tibial excesiva. Los ligamentos cruzados, es decir, los ligamentos cruzados anterior y posterior, se cruzan entre sí para formar una estructura estabilizadora dentro de la articulación de la rodilla. Una rotura del LCA puede provocar una inestabilidad importante y un deterioro de la función, lo que a menudo hace necesaria una intervención quirúrgica.
En una rodilla con deficiencia del LCA, la estabilidad de la articulación se ve comprometida, lo que puede dar lugar al fenómeno de desplazamiento del pivote, en el que el menisco lateral experimenta una tensión indebida. Esta inestabilidad puede evaluarse clínicamente mediante pruebas como el signo del cajón anterior, que valora el movimiento hacia delante de la tibia en relación con el fémur. Comprender la rotación interna de la tibia y la biomecánica implicada en el movimiento de la rodilla es esencial para diagnosticar y tratar eficazmente las lesiones del LCA.
Síntomas de una rotura del LCA
Estos son los síntomas más comunes de una rotura del LCA, también conocida como lesión del ligamento cruzado anterior:
- Un fuerte sonido "pop" en el momento de la lesión
- Dolor intenso e incapacidad para continuar con la actividad
- Hinchazón rápida
- Pérdida de amplitud de movimiento
- Sensación de inestabilidad o de "ceder" al soportar peso
Causas de las roturas del LCA
Las roturas del LCA suelen producirse debido a:
- Parada repentina o cambio rápido de dirección
- Reducir la velocidad al correr
- Aterrizaje incorrecto tras un salto
- Choque directo, como durante una entrada de fútbol americano
Estos movimientos ejercen una gran tensión sobre el LCA, provocando su rotura si la fuerza es superior a la que puede soportar el ligamento. Los movimientos bruscos e intensos también pueden provocar roturas del ligamento cruzado anterior.










