¿Qué es la gota?
La gota, también conocida como artritis gotosa, es una forma común de artritis inflamatoria caracterizada por ataques repentinos e intensos de dolor, hinchazón, enrojecimiento y sensibilidad en las articulaciones. La gota suele afectar a la articulación de la base del dedo gordo del pie, pero también puede producirse en otras articulaciones como los tobillos, las rodillas, las muñecas, los dedos y los codos.
La afección está causada por la acumulación de cristales de urato en las articulaciones, resultado de niveles elevados de ácido úrico en la sangre. El ácido úrico es un producto de desecho formado a partir de la descomposición de las purinas, que son sustancias que se encuentran en diversos alimentos y en las células del organismo. Cuando el organismo produce demasiado ácido úrico o los riñones excretan demasiado poco, el ácido úrico puede acumularse y formar cristales en forma de aguja en las articulaciones, desencadenando la respuesta inflamatoria que se observa en la gota.
Los ataques agudos de gota suelen producirse de repente, a menudo por la noche, y pueden desencadenarse por factores como el consumo de alcohol, los alimentos ricos en purinas, el estrés y ciertos medicamentos. La gota crónica (también conocida como artritis gotosa crónica), por su parte, implica episodios repetidos de dolor e inflamación, que pueden acabar provocando daños en las articulaciones y tofos, que son bultos de cristales de urato que pueden formarse bajo la piel.
El Colegio Americano de Reumatología, editor de la revista Arthritis & Rheumatology (Artritis Reum), ofrece guías para diagnosticar y tratar la gota. Según sus criterios, el diagnóstico de gota puede confirmarse mediante la identificación de cristales de urato en el líquido articular o la presencia de un tofo.
La prevalencia de la gota varía según la región y los factores demográficos, siendo la afección más común en hombres que en mujeres y aumentando en frecuencia con la edad. Entre los factores de riesgo para desarrollar gota se encuentran la genética, la obesidad, la hipertensión, las enfermedades renales y ciertos hábitos alimentarios.
Síntomas de la gota
Los síntomas de la gota pueden variar en función de la fase en que se encuentre la enfermedad. En las primeras fases, conocidas como gota aguda o artritis gotosa aguda, los síntomas suelen aparecer de repente y pueden incluir:
- Dolor articular intenso: La gota suele afectar a la articulación grande del dedo gordo del pie, pero puede aparecer en cualquier articulación. El dolor es más intenso en las primeras cuatro a doce horas tras su aparición.
- Malestar persistente: Tras remitir el dolor intenso, las molestias articulares pueden durar de unos días a unas semanas. Es probable que los ataques posteriores duren más y afecten a más articulaciones.
- Inflamación y enrojecimiento: La articulación o articulaciones afectadas se hinchan, se vuelven sensibles, calientes y rojas.
- Rango de movimiento limitado: A medida que la gota avanza, es posible que no pueda mover las articulaciones con normalidad.
En las últimas fases, conocidas como gota crónica, los síntomas pueden hacerse más persistentes y pueden incluir:
- Dolor articular crónico: El dolor y la inflamación pueden hacerse crónicos y afectar a más de una articulación.
- Topos: Puede producirse la formación de tofos, que son depósitos duros de cristales de ácido úrico bajo la piel. Los tofos pueden desarrollarse en diversas zonas como los dedos de las manos, los pies, los codos o las orejas.
- Daños en las articulaciones: La gota no tratada puede provocar daños y deformidades en las articulaciones.
¿En qué se diferencia de la artritis?
La gota suele clasificarse como un tipo de artritis debido a la inflamación que provoca en las articulaciones. Sin embargo, se diferencia de otras formas de artritis en varios aspectos:
- Gota (artritis gotosa aguda): Causada por la acumulación de cristales de ácido úrico en las articulaciones, que provoca un dolor intenso e hinchazón, normalmente en una articulación cada vez. Los ataques son repentinos y graves, y suelen producirse por la noche.
- Artritis reumatoide: Trastorno autoinmune que provoca la inflamación crónica de múltiples articulaciones, con síntomas persistentes que se desarrollan gradualmente.
- Osteoartritis: Caracterizada por el desgaste gradual del cartílago articular, sin formación de cristales de ácido úrico.
- Artritis séptica (artritis aguda): Causada por una infección en la articulación, que provoca dolor, hinchazón y fiebre. Esta afección requiere atención médica inmediata.
Comprender las diferencias entre estos tipos de artritis es crucial para un diagnóstico preciso y un tratamiento eficaz.
Gota primaria frente a gota secundaria
La gota primaria, también conocida como gota idiopática, es la forma más común y se produce cuando el organismo produce demasiado ácido úrico o no lo excreta correctamente. Este desequilibrio puede deberse a factores genéticos, a elecciones de estilo de vida como la dieta y el consumo de alcohol, o al proceso natural de envejecimiento.
En la gota primaria, los riñones pueden estar sanos pero son incapaces de mantener el exceso de ácido úrico, lo que provoca su acumulación y la formación de cristales en las articulaciones. El tratamiento de la gota primaria se centra en cambios a largo plazo en el estilo de vida y en la medicación para controlar los niveles de ácido úrico y prevenir futuros ataques.
La gota secundaria, en cambio, es el resultado de otras afecciones médicas o tratamientos que aumentan los niveles de ácido úrico. Por ejemplo, ciertos cánceres, trastornos sanguíneos y enfermedades renales pueden provocar gota secundaria. Medicamentos como los diuréticos y las dosis bajas de aspirina también pueden contribuir a su desarrollo.
En estos casos, tratar la enfermedad subyacente o ajustar la medicación puede aliviar a menudo los síntomas de la gota. Comprender la distinción entre gota primaria y secundaria es esencial para que los profesionales de la salud puedan ofrecer un tratamiento específico y eficaz, que aborde tanto los síntomas como la causa fundamental de los elevados niveles de ácido úrico.











