¿Cómo se diagnostica el trastorno de excoriación?
Para diagnosticar el trastorno de excoriación, los profesionales de la salud mental siguen estos pasos:
Recopilar información
Durante la consulta inicial, puede ser necesario hacer preguntas detalladas sobre los comportamientos de excoriación de la piel del individuo. Esto incluye indagar sobre la frecuencia, duración y gravedad de los episodios de picaje y cualquier sentimiento asociado de angustia o deterioro del funcionamiento diario. También puede preguntar sobre las motivaciones del individuo para hurgarse la piel, como la búsqueda de eliminar las imperfecciones cutáneas percibidas o aliviar la tensión.
Exploración física
Tras la fase de recopilación de información, llevará a cabo un examen físico exhaustivo para evaluar la presencia y gravedad de cualquier lesión o daño cutáneo derivado del comportamiento recurrente de rascarse la piel. Esto descartará cualquier afección médica subyacente, como trastornos dermatológicos o afecciones neurológicas, que puedan estar contribuyendo al picaje cutáneo del individuo.
Evaluación psicológica
Además del examen físico, llevará a cabo una evaluación psicológica exhaustiva para valorar el historial de salud mental del individuo e identificar cualquier afección concurrente que pueda estar relacionada con el comportamiento recurrente de picarse la piel o ser la causa del mismo. Esto puede incluir la prueba de detección de trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), trastorno dismórfico corporal (TDC), trastornos de ansiedad, depresión u otras afecciones de salud mental.
Criterios diagnósticos
Por último, evaluará minuciosamente los síntomas del individuo comparándolos con los criterios diagnósticos del trastorno por excoriación que se recogen en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5).
Siguiendo este exhaustivo proceso de evaluación, los profesionales de la salud mental pueden diagnosticar con precisión el trastorno por excoriación y desarrollar un plan de tratamiento adecuado adaptado al individuo.