¿Qué es la rigidez intrínseca?
La rigidez intrínseca afecta a las articulaciones MCP (metacarpofalángica) y PIP (interfalángica proximal) de la mano, lo que provoca una flexión restringida de la MCP, una flexión limitada de la PIP y dificultades para realizar actividades de motricidad fina.
Esta afección está causada por diversos factores, como la genética, las lesiones o traumatismos en la mano y el uso excesivo o el esfuerzo repetitivo de las articulaciones. También puede estar asociada a otras afecciones, como la artritis, la tendinitis y los trastornos nerviosos.
Causas
La tirantez intrínseca puede deberse a varios factores, entre ellos
- Predisposición genética: Algunos individuos pueden tener una tendencia natural a desarrollar tirantez intrínseca, que puede ser hereditaria.
- Lesión o traumatismo: Una lesión directa o un traumatismo en la mano, como una fractura o una luxación, pueden provocar la cicatrización y el endurecimiento de los ligamentos y tendones de la mano.
- Uso excesivo o esfuerzo repetitivo: Las actividades que implican el uso repetido de la mano y los dedos pueden sobrecargar las articulaciones MCP y PIP, provocando inflamación y tensión de los tejidos circundantes.
- Afecciones de salud: Ciertas afecciones de salud, como la artritis, la tendinitis y los trastornos nerviosos, pueden contribuir a la rigidez intrínseca de la mano.
Síntomas
El síntoma más común de la tirantez intrínseca es la dificultad para realizar actividades de motricidad fina, como escribir, teclear o sujetar objetos pequeños. Otros síntomas pueden ser
- Disminución de la fuerza de la mano y los dedos
- Rigidez y amplitud de movimiento limitada en los dedos
- Dolor o molestias al realizar determinados movimientos
Si no se trata, la tirantez intrínseca puede empeorar con el tiempo y provocar complicaciones más graves.
Cómo diagnosticar la tirantez intrínseca
Profesionales de la salud, como terapeutas ocupacionales o de la mano, pueden realizar exámenes físicos como la prueba de Bunnell Littller y recomendar pruebas de imagen para diagnosticar la rigidez intrínseca. Éstas pueden incluir radiografías, resonancias magnéticas o ecografías.
También pueden utilizarse otras evaluaciones, como la prueba de fuerza de prensión y la prueba de amplitud de movimiento de las articulaciones de los dedos, para evaluar la función y la amplitud de movimiento de la mano.











