¿Cómo funciona?
La prueba Watson, aunque crucial, no es compleja. Consiste en una serie de pasos sencillos que permiten a los Profesionales de la salud diagnosticar con eficacia posibles patologías de la muñeca. A continuación le explicamos cómo funciona:
Paso 1: Acceda a la plantilla
Descargue una copia de la plantilla para imprimir desde la aplicación Carepatron, la biblioteca de recursos del sitio web o a través del botón de descarga que aparece a continuación. Los usuarios también pueden personalizar la plantilla directamente dentro de la aplicación.
Paso 2: Coloque al paciente
Ponga a su paciente en posición sentada frente a usted. Su codo debe estar flexionado y apoyado en una mesa mientras su antebrazo y mano apuntan hacia arriba. La posición es similar a la de una lucha de brazos. Rodee con su mano la muñeca del paciente. Su pulgar debe estar sobre el escafoides del paciente (lado de la palma) y ejerza cierta presión sobre su tubérculo escafoideo.
Paso 3: Mueva la muñeca
Con la otra mano, agarre los metacarpianos del paciente, por el lado de la palma. Utilizará esta mano para mover la muñeca. Doble la mano hacia usted y luego extiéndala (desviación cubital) manteniendo una presión constante con el pulgar. Después, mueva la muñeca hasta una desviación radial, en la que la mano se dobla hacia el pulgar. Por último, libere la presión que ejerce el pulgar sobre el escafoides del paciente.
Paso 4: Observar y evaluar
Si la prueba de Watson es positiva, el paciente experimentará dolor durante el movimiento. Además, el clínico notará un claro "ruido metálico" cuando el hueso escafoides se subluxa o se disloca parcialmente sobre el borde dorsal del hueso radio. Este signo es indicativo de inestabilidad ligamentosa.
La presencia o ausencia del "desplazamiento del escafoides" es un factor clave que se anota en la documentación. Este desplazamiento, perceptible cuando se aplica presión al hueso escafoides, indica una posible inestabilidad del ligamento. También se registra cualquier dolor que experimente el paciente durante la prueba, ya que puede proporcionar más información sobre la gravedad de la afección.
Sea cual sea el resultado, lo mejor es someterle a más pruebas antes de formular un diagnóstico. Algunas pruebas que pueden arrojar resultados claros son la radiografía, la resonancia magnética, la radioscopia y la fluoroscopia.