¿Qué es la prueba de Kleiger?
Los esguinces de tobillo figuran entre las lesiones más frecuentes, ya que constituyen aproximadamente el 25% de los traumatismos relacionados con el deporte. Sin embargo, no son exclusivos de los deportistas; cualquiera puede sufrir un esguince de tobillo en cualquier momento y en varios, dependiendo de su configuración y circunstancias.
Un paso en falso mientras camina o corre, un giro torpe al sortear un terreno irregular o incluso un movimiento aparentemente inocuo mientras duerme pueden provocar un esguince de tobillo. Además, situaciones como el atrapamiento del pie bajo objetos pesados o la participación en accidentes de tráfico elevan considerablemente el riesgo de sufrir esta lesión.
Los síntomas característicos de un esguince de tobillo incluyen dolor, debilidad y dificultad para soportar peso sobre la extremidad afectada tras un movimiento de torsión. Aunque estos indicadores pueden ser evidentes al observarlos, los profesionales de la salud utilizan técnicas de diagnóstico como la prueba de Klieger para evaluar con precisión a los pacientes con esguinces de tobillo.
Esta prueba consiste en aplicar presión y rotación externa a la articulación del tobillo, lo que ayuda a los profesionales de la salud en la evaluación clínica y el diagnóstico de los esguinces de tobillo.










