¿Qué es la diabetes mellitus?
La diabetes mellitus es un trastorno metabólico complejo caracterizado por la incapacidad del organismo para regular adecuadamente los niveles bajos de azúcar en sangre, lo que conduce a niveles elevados de glucosa en el torrente sanguíneo. La glucosa, un tipo de azúcar, es la principal fuente de energía para las células del organismo y procede de los alimentos que ingerimos.
La insulina, una hormona producida por el páncreas, desempeña un papel fundamental en la regulación de los niveles de azúcar en sangre al facilitar la captación de glucosa en las células, donde puede utilizarse para producir energía. En la diabetes, la ausencia o la producción inadecuada de insulina conduce a una alteración del metabolismo de la glucosa y a niveles elevados de azúcar en sangre.
Síntomas
Los síntomas de la diabetes pueden variar en función del tipo y la gravedad. Entre los síntomas más comunes se incluyen:
- Micción frecuente: El exceso de glucosa en el torrente sanguíneo puede hacer que los riñones trabajen más para filtrar y absorber el azúcar. Esto provoca un aumento de la producción de orina, lo que se traduce en micciones frecuentes (poliuria).
- Sed excesiva: La micción excesiva puede provocar deshidratación, desencadenando una sensación de sed intensa (polidipsia).
- Pérdida de peso inexplicable: En la diabetes tipo 1, el organismo puede descomponer el tejido muscular y graso para obtener energía cuando no puede utilizar la glucosa adecuadamente. Esto puede provocar una pérdida de peso inexplicable a pesar del aumento de la ingesta de alimentos.
- Fatiga: Una captación insuficiente de glucosa por parte de las células puede provocar una falta de energía, lo que se traduce en fatiga y debilidad.
- Visión borrosa: Los niveles elevados de azúcar en sangre pueden causar cambios en la forma del cristalino del ojo, lo que provoca visión borrosa y dificultad para enfocar.
- Sanación lenta de las heridas: Los niveles elevados de azúcar en sangre pueden afectar a la circulación y a la función inmunitaria, retrasando la capacidad del organismo para sanar heridas e infecciones.










