¿Qué es la disfunción de la articulación sacroilíaca?
La disfunción de la articulación sacroilíaca se caracteriza por un dolor originado en las articulaciones sacroilíacas, que conectan el sacro (hueso triangular situado en la base de la columna vertebral) con la columna vertebral y la pelvis. Esta disfunción suele manifestarse como dolor en la articulación sacroilíaca, lo que contribuye a la lumbalgia crónica. El diagnóstico suele implicar pruebas de provocación del dolor sacroilíaco, como la prueba de empuje del muslo realizadas durante un examen físico.
Durante la prueba de empuje del muslo, el paciente se tumba en decúbito prono mientras el examinador aplica presión en la parte posterior del muslo, forzando las articulaciones sacroilíacas. Si esta maniobra reproduce el dolor del paciente, sugiere una afectación de la articulación sacroilíaca. También pueden emplearse otras pruebas de provocación del dolor sacroilíaco para confirmar el diagnóstico.
Síntomas
La prueba de empuje sacro es una maniobra diagnóstica utilizada para evaluar la disfunción de la articulación sacroilíaca, y no presenta síntomas. Sin embargo, las personas con disfunción de la articulación sacroilíaca pueden presentar diversos síntomas que pueden evaluarse mediante esta prueba.
Entre los síntomas comunes asociados a la disfunción de la articulación sacroilíaca se incluyen:
- Dolor lumbar: Los pacientes suelen experimentar dolor en la zona lumbar, sobre todo en un lado, que puede irradiarse a las nalgas o los muslos.
- Dolor de cadera: Pueden sentirse molestias o dolor en las caderas, sobre todo al ponerse de pie, caminar o al pasar de la posición sentada a la de pie.
- Dolor en las nalgas: El dolor en una o ambas nalgas es una queja frecuente entre las personas con disfunción de la articulación sacroilíaca.
- Dolor pélvico: El dolor puede estar localizado en la región pélvica, y a menudo empeora con movimientos como agacharse, levantar peso o girar.
- Amplitud de movimiento limitada: Puede producirse rigidez o limitación del movimiento en la zona lumbar, las caderas o la pelvis, lo que afecta a las actividades cotidianas y a la movilidad.
- Dolor irradiado a las piernas: Algunas personas pueden experimentar un dolor que se irradia hacia la pierna, imitando los síntomas de la ciática, debido a la irritación de los nervios cercanos.
- Dificultad para caminar: El dolor y las molestias pueden hacer que caminar o permanecer de pie durante mucho tiempo sea un reto, lo que repercute en la movilidad general y la calidad de vida.
- Dolor con determinadas actividades: Los síntomas pueden empeorar con movimientos o actividades específicas, como subir escaleras, levantar objetos pesados o permanecer sentado durante mucho tiempo.
Diagnóstico
El diagnóstico del dolor y la disfunción de la articulación sacroilíaca implica una evaluación exhaustiva, que incluye una historia médica completa, un examen físico y pruebas diagnósticas específicas. Durante la exploración física, los profesionales de la salud pueden realizar pruebas de provocación del dolor sacroilíaco, como la prueba de empuje sacro, la prueba de Yeoman y la prueba de Faber, para provocar dolor y evaluar la función de la articulación sacroilíaca.
La prueba de Yeoman consiste en tumbar al paciente en decúbito prono mientras el examinador flexiona la rodilla con una mano y extiende la cadera, tensionando la articulación sacroilíaca. Si se reproduce el dolor con esta maniobra, sugiere una disfunción de la articulación sacroilíaca. La prueba de Faber, también conocida como prueba de Patrick, evalúa la movilidad de la articulación sacroilíaca colocando al paciente en decúbito supino y colocando el tobillo de una pierna sobre la rodilla opuesta, presionando después suavemente la rodilla flexionada para tensar la articulación.










