¿Qué es la osteoartritis?
La artrosis (OA) es una afección articular progresiva caracterizada por el deterioro del cartílago, el material elástico que amortigua los extremos de los huesos en las articulaciones. Esta degeneración provoca dolor articular, rigidez y alteraciones de la movilidad, que suelen afectar a las rodillas -incluida la región patelofemoral-, las caderas y las manos. A medida que la afección avanza, puede desembocar en osteoartritis sintomática de cadera y osteoartritis patelofemoral de rodilla, lo que repercute significativamente en las actividades cotidianas y la calidad de vida en general.
Síntomas de la artrosis
La artrosis, una forma prevalente de artritis, presenta una serie de síntomas que pueden afectar progresivamente a la función física y la calidad de vida de un individuo. Los signos distintivos de esta enfermedad articular degenerativa incluyen:
- Rigidez matutina de las articulaciones: Los individuos suelen experimentar rigidez en las articulaciones tras periodos de inactividad, que es especialmente notable al despertarse. Esta rigidez suele durar poco tiempo, pero puede afectar significativamente a la capacidad de realizar cómodamente las rutinas matutinas.
- Dolor articular relacionado con la actividad: La realización de actividades o movimientos sencillos puede exacerbar el dolor en las articulaciones afectadas. Este dolor está directamente relacionado con el uso de las articulaciones y tiende a aumentar con la intensidad de la actividad, lo que a menudo conduce a la necesidad de reposo y medidas de alivio.
- Reducción de la función y la movilidad: A medida que avanza la artrosis, el desgaste del cartílago articular puede disminuir la movilidad de las articulaciones. Esta reducción de la capacidad de movimiento puede dificultar las tareas cotidianas, como caminar, subir escaleras o abrir tarros, y puede llevar a evitar actividades que antes se disfrutaban.
- Hinchazón y sensibilidad: Las articulaciones afectadas pueden mostrar hinchazón debido a la inflamación, haciéndolas sensibles al tacto. Este síntoma puede limitar aún más el movimiento y contribuir a la incomodidad.
- Deformidad articular: En casos avanzados, la continua degradación de las estructuras articulares puede provocar cambios visibles en el aspecto de la articulación, que a menudo se manifiestan como agrandamientos nudosos en los dedos o una forma alterada de la articulación de la rodilla.
- Crepitación: Un síntoma frecuente en los pacientes con artrosis es la sensación o el sonido de chirridos, chasquidos o crujidos en la articulación durante el movimiento. Este fenómeno, conocido como crepitación, se debe a que las superficies rugosas de las articulaciones se mueven unas contra otras.
- Reducción de la calidad de vida: Más allá de los síntomas físicos, la artrosis puede provocar malestar psicológico y emocional. El dolor crónico y la funcionalidad reducida pueden afectar a la salud mental, provocando sentimientos de frustración, depresión y ansiedad, lo que agrava aún más el impacto de la enfermedad en el bienestar.
Abordar estos síntomas mediante un plan de tratamiento integral es crucial para controlar la artrosis. La intervención temprana, las modificaciones del estilo de vida y el tratamiento médico pueden ayudar a ralentizar la progresión de la enfermedad, aliviar el dolor y mejorar la calidad de vida en general.
Causas y factores de riesgo de la artrosis
La osteoartritis (OA) surge de una compleja interacción de factores que contribuyen a la degeneración del cartílago articular. Las causas entrelazan predisposiciones genéticas, que influyen en la susceptibilidad a la OA, con procesos metabólicos y bioquímicos que pueden deteriorar la salud articular. Los factores biomecánicos, como la alineación y la tensión mecánica de las articulaciones, también desempeñan un papel fundamental en el desarrollo de la enfermedad.
Los factores de riesgo delimitan aún más la probabilidad de desarrollar OA, entre ellos el envejecimiento, que disminuye de forma natural la resistencia de las articulaciones y el grosor del cartílago. La obesidad aumenta significativamente la tensión sobre las articulaciones que soportan peso, acelerando el desgaste del cartílago. Los antecedentes de lesiones o traumatismos articulares, incluidas las lesiones deportivas o los accidentes, pueden precipitar la aparición de la OA, ya que las articulaciones dañadas son más susceptibles a la degeneración. Además, las ocupaciones o actividades que implican un uso repetitivo de las articulaciones pueden exacerbar el desgaste del cartílago y conducir a la OA.
Comprender estas causas y factores de riesgo es esencial para la identificación precoz, las medidas preventivas y el tratamiento específico de la osteoartritis, con el objetivo de mitigar su impacto y preservar la función articular y la calidad de vida.










