¿Qué es el lupus?
El lupus, formalmente conocido como lupus eritematoso sistémico (LES), es una enfermedad autoinmune crónica que puede afectar a diversas partes del cuerpo, como la piel, las articulaciones, los riñones, el corazón y los pulmones. Se produce cuando el sistema inmunológico del cuerpo ataca por error a sus propios tejidos y órganos sanos. La autoinmunidad se produce cuando el sistema inmunitario ataca por error a los tejidos sanos (Tsokos, 2020).
Aunque el lupus afecta a cada individuo de forma diferente, suele provocar episodios de empeoramiento de los síntomas (brotes) seguidos de periodos de remisión. La naturaleza del lupus implica que puede ir de leve a potencialmente mortal y requiere una gestión cuidadosa por parte de los profesionales de la salud.
Síntomas del lupus
El lupus es una enfermedad autoinmune sistémica, lo que significa que puede afectar a múltiples órganos y sistemas del cuerpo. Los síntomas del lupus pueden variar mucho de una persona a otra, de leves a graves, y también pueden fluctuar en intensidad con el tiempo. He aquí algunos síntomas comunes asociados al lupus:
- Fatiga: La sensación abrumadora de agotamiento, incluso después de un descanso adecuado, es una queja frecuente entre los pacientes de lupus.
- Dolor e inflamación articular: El lupus puede causar inflamación en las articulaciones, provocando dolor, rigidez e hinchazón, sobre todo en manos, muñecas y rodillas.
- Erupciones cutáneas: Uno de los síntomas más reconocibles es la erupción en forma de mariposa que aparece en las mejillas y el puente de la nariz. Otras manifestaciones cutáneas son la sensibilidad al sol, la caída del cabello y las llagas en la boca.
- Fiebre: La fiebre inexplicable, a menudo acompañada de fatiga y dolor muscular, puede ser un signo de lupus.
- Afectación renal: El lupus puede afectar a los riñones, causando inflamación y pudiendo provocar daños o insuficiencia renal.
- Problemas neurológicos: Algunos pacientes con lupus pueden experimentar dolores de cabeza, mareos, dificultades cognitivas (por ejemplo, problemas de memoria, confusión), convulsiones o incluso síntomas similares a los de un ictus.
- Problemas respiratorios: El lupus puede causar inflamación en los pulmones, provocando dificultad para respirar, pleuresía (inflamación del revestimiento que rodea los pulmones) o incluso hemorragia pulmonar en casos graves.
Los síntomas del lupus suelen aumentar en gravedad en un brote y pueden variar en frecuencia e intensidad. Reconocer estos signos es crucial, ya que controlar los brotes es una parte importante del cuidado del lupus y puede evitar la progresión a una enfermedad más grave.
Factores de riesgo y causas del lupus
El lupus es una enfermedad autoinmune compleja sin una única causa identificada. Sin embargo, los siguientes factores de riesgo se han asociado a una mayor probabilidad de desarrollar lupus:
- Genética: La genética es uno de los principales factores de riesgo del lupus. Las personas con antecedentes familiares de lupus u otros trastornos autoinmunes tienen un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad. Ciertas variaciones genéticas, sobre todo en genes relacionados con el funcionamiento del sistema inmunitario, pueden predisponer a los individuos al lupus.
- Sexo: El lupus es más frecuente en las mujeres, con una proporción mujer-hombre de aproximadamente 9:1 (Rees et al., 2017). Las razones de esta disparidad de género no se comprenden del todo, pero pueden estar relacionadas con factores hormonales y diferencias en la regulación del sistema inmunitario.
- Origen étnico: El lupus es más frecuente en determinados grupos étnicos, como los afroamericanos, los hispanos/latinos, los asiáticos y los nativos americanos, en comparación con los caucásicos (Pons-Estel et al., 2010). Los factores ambientales, la predisposición genética y los factores socioeconómicos pueden contribuir a estas diferencias.
- Exposiciones ambientales: Las infecciones víricas (por ejemplo, el virus de Epstein-Barr), la radiación ultravioleta de la luz solar y determinados fármacos (por ejemplo, la hidralazina, la procainamida) se han implicado como posibles desencadenantes del lupus (Fava y Petri, 2019). Estas exposiciones pueden interactuar con factores genéticos y conducir al desarrollo de la enfermedad en individuos susceptibles.
- Edad: También es un factor a tener en cuenta, ya que el lupus puede desarrollarse a cualquier edad, pero se diagnostica con mayor frecuencia en mujeres durante su edad fértil, normalmente entre los 15 y los 44 años (Lupus Foundation of America, 2021).
También es esencial tener en cuenta que, aparte de estos factores de riesgo reales en el desarrollo del lupus, esta enfermedad también hace que un individuo sea vulnerable a otras enfermedades, como la enfermedad arterial coronaria, la enfermedad pulmonar intersticial y otras enfermedades autoinmunes.










