Medicamentos anticoagulantes
Los medicamentos anticoagulantes, también conocidos como anticoagulantes o antiagregantes plaquetarios, se prescriben para reducir el riesgo de coágulos sanguíneos. Estos medicamentos interfieren en el proceso normal de coagulación sanguínea del organismo. Suelen utilizarse para prevenir los coágulos sanguíneos o tratar afecciones como la trombosis venosa profunda (TVP), la embolia pulmonar, la fibrilación auricular y ciertas afecciones cardiacas. Estos son algunos de los anticoagulantes más comunes:
Warfarina (coumadin)
La warfarina es un anticoagulante oral que interfiere en la síntesis de los factores de coagulación en el hígado. Requiere un control regular del cociente internacional normalizado (INR) para garantizar unos niveles terapéuticos. La warfarina interactúa con muchos alimentos y medicamentos; las dosis pueden necesitar ajustes frecuentes.
Algunos alimentos y bebidas comunes que pueden interactuar con la warfarina son los arándanos o el zumo de arándanos, el pomelo, el alcohol, el ajo y el regaliz negro.
La warfarina también interactúa con muchos suplementos, como la matricaria, el aceite de pescado/omega-3, los tres ácidos grasos, el ajo, el jengibre, el ginkgo, la cúrcuma/curcumina y la vitamina E. Es importante que hable con su médico o enfermera antes de cambiar lo que come o tomar cualquier suplemento mientras esté tomando warfarina.
Heparina
La heparina es un anticoagulante que se utiliza a menudo en los hospitales y se administra mediante inyecciones o por vía intravenosa. Actúa más rápidamente que la warfarina y se utiliza en situaciones agudas, como durante una hospitalización o una intervención quirúrgica.
Es necesario controlar el tiempo de tromboplastina parcial activada (TTPa) para ajustar la dosis. La dosis inicial de heparina es de al menos 150 unidades/kg; con frecuencia se utilizan 300 unidades/kg para procedimientos cuya duración se estima inferior a 60 minutos o 400 unidades/kg para métodos cuya duración se estima superior a 60 minutos.
Heparinas de bajo peso molecular (HBPM)
Las heparinas de bajo peso molecular (HBPM) son una clase de anticoagulantes utilizados terapéuticamente para el tratamiento de la trombosis y la profilaxis en situaciones que conllevan un alto riesgo de trombosis. Algunos ejemplos son la enoxaparina (Lovenox) y la dalteparina (Fragmin).
Las HBPM tienen un efecto anticoagulante más predecible y a menudo no requieren una monitorización frecuente. Las HBPM pueden autoadministrarse en casa mediante inyección subcutánea, lo que reduce o elimina las estancias hospitalarias. Las HBPM se recomiendan en lugar de la heparina no fraccionada (HNF) para pacientes con embolia pulmonar masiva y tratamiento inicial.
Anticoagulantes orales directos (DOAC)
Los anticoagulantes orales directos (DOAC) son una clase más reciente de medicamentos que incluyen el apixabán (Eliquis), el rivaroxabán (Xarelto), el dabigatrán (Pradaxa) y el edoxabán (Savaysa). Estos medicamentos se toman por vía oral y tienen un efecto anticoagulante más predecible. Los requisitos de monitorización suelen ser menos frecuentes en comparación con la warfarina.
Los DOAC presentan varias ventajas con respecto a los antagonistas de la vitamina K (AVK) tradicionales como la warfarina, como menos requisitos de monitorización, un seguimiento menos frecuente y una aparición y desaparición más inmediatas del fármaco. Sin embargo, en situaciones clínicas específicas y para poblaciones de pacientes concretas, las pruebas pueden ser útiles para la gestión de los pacientes.
Medicamentos antiplaquetarios
Los antiagregantes plaquetarios, como la aspirina, el clopidogrel (Plavix) y el prasugrel (Effient), se utilizan habitualmente para prevenir y tratar afecciones como el infarto de miocardio, el ictus y la enfermedad coronaria. Actúan impidiendo la formación de coágulos sanguíneos, disminuyendo así la capacidad del organismo para formar coágulos.
La aspirina es el antiagregante plaquetario más utilizado, y otros ejemplos son el clopidogrel, el ticagrelor y el prasugrel. Estos medicamentos inhiben principalmente la agregación plaquetaria y suelen recetarse a personas con antecedentes de acontecimientos cardiacos o con alto riesgo de desarrollar coágulos sanguíneos.