¿Qué es una evaluación de lesiones en la cabeza?
Los traumatismos craneoencefálicos son frecuentes y pueden manifestarse de muchas formas diferentes. Ya sea a través de competiciones deportivas, accidentes de tráfico o una simple caída, es esencial que estas lesiones se evalúen pronto para determinar el alcance y los efectos de la lesión. Esta información es fundamental para una intervención temprana y para desarrollar programas de tratamiento eficaces que protejan al individuo de daños mayores.
La realización de una evaluación exhaustiva de la lesión favorece el diagnóstico preciso del nivel del traumatismo, puede ayudar a prevenir lesiones secundarias y reduce los factores de riesgo de deterioro funcional relacionados con las lesiones cerebrales y las fracturas de cráneo. Con nuestra Evaluación de lesiones craneales, los Profesionales de la salud disponen de un recurso inestimable para comprobar el estado de un paciente tras un traumatismo craneal.
La evaluación comienza con la recopilación de información sobre el paciente, la medicación actual y el historial médico para contextualizar la lesión, lo que es fundamental para un diagnóstico preciso. A continuación, los profesionales completan una evaluación inicial de lo siguiente:
- Completar una Escala de coma de Glasgow (GCS) - se evalúan las respuestas oculares, verbales y motoras de los pacientes. Estas se puntúan al principio y cada 30 a 60 minutos de ingreso.
- Columna cervical - valorar si hay alguna lesión medular o necesidad de inmovilización.
- Vías respiratorias - valorar si el paciente puede mantener sus vías respiratorias o requiere un equipo anestésico.
- Respiración - asegurarse de que el paciente tiene una ventilación y oxigenación adecuadas.
- Circulación - asegurar una perfusión tisular precisa, utilizando reanimación y fluidos cuando sea apropiado.
- Discapacidad y examen neurológico - evaluar el GCS del paciente, la glucosa en sangre, las pupilas y un examen neurológico completo para detectar un déficit neurológico focal.
- Exposición - examinar si el paciente tiene alguna fractura basal de cráneo, fracturas de cráneo abiertas o deprimidas, laceraciones, fracturas faciales o lesiones penetrantes.
A continuación se realizan pruebas de imagen, se documenta el historial de lesiones y se deriva directamente al paciente a neurocirugía si es necesario.
Como recurso esencial, los centros sanitarios, como los servicios de urgencias y las unidades de cuidados intensivos, pueden implementar rápidamente esta plantilla en sus protocolos, lo que permite una salud y unos cuidados óptimos para sus pacientes.










