¿Qué es el trastorno obsesivo compulsivo (TOC)?
El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) es un trastorno mental que afecta a millones de personas en todo el mundo. El TOC se define por patrones de pensamientos (obsesiones) y comportamientos (compulsiones) incontrolables y recurrentes que el individuo siente el impulso de repetir una y otra vez. Estas obsesiones y compulsiones consumen mucho tiempo y a menudo alteran de forma significativa las actividades diarias y las interacciones sociales del individuo.
La experiencia dista mucho de la preocupación ocasional o el comportamiento ritualista que experimentan las personas sin el trastorno. Para una persona con TOC, los objetos corrientes y las situaciones comunes pueden convertirse en desencadenantes de sus obsesiones. Estas obsesiones no son simples preocupaciones o inquietudes sobre problemas de la vida real, sino que a menudo son miedos exagerados. Por ejemplo, podrían creer que ser incapaces de realizar una tarea de una manera muy específica podría perjudicarles a ellos mismos o a otras personas de su entorno.
Las compulsiones, que son comportamientos o actos mentales repetitivos, son esfuerzos por contrarrestar o compensar la ansiedad provocada por estas obsesiones. Por ejemplo, los individuos pueden lavarse las manos repetidamente, comprobar cerraduras o realizar rituales mentales como contar o rezar siguiendo un patrón específico. Aunque estas acciones pueden proporcionar un alivio temporal, éste es efímero, lo que conduce a un ciclo de refuerzo en el que los comportamientos compulsivos se arraigan más.
¿Cuál es la diferencia entre obsesiones y compulsiones?
Cuando hablamos del trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), a menudo nos encontramos con dos conceptos esenciales: obsesiones y compulsiones.
Las obsesiones son esencialmente pensamientos, imágenes o impulsos intrusivos y no deseados que aparecen repetidamente en la mente. Las personas con TOC suelen encontrar perturbadoras estas obsesiones, que a menudo se manifiestan como miedos a la contaminación, preocupaciones por la seguridad o pensamientos religiosos o sexuales perturbadores. A diferencia de las preocupaciones cotidianas que todos experimentamos, estos pensamientos intrusivos son persistentes y pueden causar una ansiedad y una angustia considerables.
Imagine a un paciente que no puede quitarse de la cabeza la idea de que se ha dejado la estufa encendida a pesar de haberlo comprobado varias veces. Este pensamiento es más que una preocupación momentánea. Es una obsesión que puede estar constantemente en su mente y causar angustia.
Las compulsiones, por otro lado, son comportamientos o actos mentales que los individuos se sienten obligados a realizar en respuesta a sus obsesiones o de acuerdo con reglas estrictas. Estas acciones se realizan en un esfuerzo por reducir la angustia o evitar que se produzca un acontecimiento o una situación temida. Las compulsiones pueden proporcionar un breve alivio de la ansiedad, pero a menudo no están conectadas racionalmente con el problema que pretenden abordar.
Tomemos el ejemplo de alguien obligado a lavarse las manos exactamente siete veces para sentirse lo suficientemente limpio como para estar a salvo de la contaminación. Este comportamiento ritualista es una compulsión, una respuesta a la obsesión por la contaminación.
Síntomas del TOC
El Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, quinta edición (DSM-5), es el manual autorizado de los trastornos mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría (2013), que en la actualidad utilizan ampliamente los profesionales de la salud. El DSM-5 nos proporciona un conjunto bien definido de criterios que caracterizan los síntomas para diagnosticar el TOC.
El DSM-5 destaca la presencia de obsesiones y compulsiones junto con una angustia y un deterioro significativos. Para empezar, las obsesiones deben caracterizarse por lo siguiente
- Pensamientos, impulsos o imágenes persistentes e intrusivos: Esto significa que son ideas o visiones no deseadas que siguen apareciendo en la mente de la persona con TOC.
- Intentos de ignorarlos o suprimirlos: La persona puede intentar suprimir estos pensamientos no deseados o contrarrestarlos con otros pensamientos o acciones, lo que conduce a un comportamiento compulsivo.
Por otro lado, las compulsiones se clasifican como:
- Comportamientos repetitivos o actos mentales: Son acciones repetidas (como lavarse las manos o comprobar las cerraduras) o rituales mentales (como contar o repetir palabras) que alguien tiene que realizar en respuesta a la obsesión.
- Tienen como objetivo prevenir o reducir la angustia: Lo que es más importante, estas acciones se llevan a cabo para calmar la angustia causada por las obsesiones o para evitar que ocurra un acontecimiento temido.
Otras consideraciones diagnósticas específicas para el TOC son las siguientes:
- Consumo de tiempo: Las obsesiones o compulsiones ocupan más de una hora al día o causan angustia clínicamente significativa o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes del funcionamiento.
- No atribuible a otros factores: La alteración no es atribuible a los efectos fisiológicos de una sustancia (por ejemplo, abuso de drogas, medicación) o a otra afección médica.
- Diferenciación de otros trastornos: Los síntomas no pueden explicarse mejor por los síntomas de otro trastorno mental (por ejemplo, trastorno de ansiedad generalizada, trastorno dismórfico corporal).
¿Cuál es la diferencia entre el TOC y el trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad?
Es crucial diferenciar entre el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) y el trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad (TOCP). A pesar de sus nombres similares, son trastornos distintos con criterios diagnósticos únicos, tal y como se recoge en el DSM-5.
El TOC se caracteriza por pensamientos intrusivos repetitivos (obsesiones) y/o comportamientos que la persona se siente impulsada a realizar (compulsiones). Los síntomas perturban la vida cotidiana y causan niveles significativos de angustia.
El trastorno obsesivo-compulsivo, por otro lado, es un tipo de trastorno de la personalidad caracterizado por un patrón de comportamientos continuos y habituales que suele durar toda la vida, más que por preocupaciones intrusivas o ataques de ansiedad angustiosos. Los rasgos que definen el trastorno obsesivo-compulsivo son
- Preocupación persistente y excesiva por el orden, el perfeccionismo y el control. Estas preocupaciones suelen ir en detrimento de la flexibilidad, la apertura y la eficacia.
- El deseo de mantener las cosas bajo control lleva a menudo a ocuparse excesivamente de los detalles, las reglas, las listas, el orden, la organización o los horarios.
- La persona puede dedicarse excesivamente al trabajo y la productividad, excluyendo las actividades de ocio y las amistades.
- A diferencia del TOC, las personas con TOCP suelen considerar que sus acciones o hábitos están justificados y con frecuencia no son conscientes de que la gravedad de sus comportamientos es problemática.










