¿Qué es el delirio?
El delirio es una alteración grave de las capacidades mentales que se traduce en un pensamiento confuso y una conciencia reducida del entorno. Comienza rápidamente, por lo general en cuestión de horas o pocos días, y puede fluctuar a lo largo del día. Las personas que sufren delirio pueden tener problemas de atención, memoria, orientación y percepción.
Este trastorno puede afectar a cualquier persona, pero es más frecuente en los adultos mayores, sobre todo en los que se encuentran en entornos hospitalarios o de cuidados de larga duración.
¿Cuáles son las causas del delirio?
Las causas del delirio son numerosas y van desde afecciones médicas o quirúrgicas agudas, infecciones y efectos secundarios de la medicación hasta la intoxicación o abstinencia de sustancias. A menudo es un signo de la respuesta de estrés del organismo a un problema subyacente más que una enfermedad aislada. Por ejemplo, las infecciones del tracto urinario, frecuentes en la población anciana, pueden desencadenar delirios.
Del mismo modo, los medicamentos que afectan al cerebro y al sistema nervioso, como los sedantes, también pueden provocar delirio.
¿Qué complicaciones puede acarrear el delirio?
Las consecuencias y los efectos adversos del delirio son importantes. Puede provocar una estancia hospitalaria más prolongada, aumentar el riesgo de complicaciones y retrasar la recuperación de la causa subyacente. El delirio se asocia a un mayor riesgo de mortalidad, sobre todo en las personas mayores.
Las complicaciones pueden incluir un deterioro de la función cognitiva a largo plazo, parecido a la demencia, una mayor vulnerabilidad a desarrollar demencia más adelante y una mayor probabilidad de necesitar cuidados a largo plazo o ingreso en una institución.










