¿Qué es el trastorno por estrés agudo?
El trastorno por estrés agudo (TEA) suele seguir directamente la estela de la exposición a un acontecimiento traumático, haciéndose eco de síntomas que pueden solaparse con los de una lesión cerebral traumática leve, síntomas disociativos e incluso agresiones verbales o físicas. Se caracteriza por un malestar psicológico prolongado que supera las reacciones normales de estrés agudo ante experiencias perturbadoras. Los individuos pueden encontrarse con recuerdos persistentes y angustiosos del trauma junto con una disminución pronunciada de las emociones positivas, lo que indica un adormecimiento emocional significativo.
Esta afección se manifiesta además a través de síntomas de intrusión de la reacción de estrés agudo, como sueños angustiosos recurrentes relacionados con el incidente, que se infiltran de forma intrusiva en la vida cotidiana, obstaculizando el proceso de sanación. El TEA se considera una respuesta a corto plazo al trauma y, si no se trata, puede convertirse en un trastorno de estrés postraumático (TEPT).
El TEA difiere del TEPT en cuanto a la duración de los síntomas. Mientras que los síntomas del TEA duran entre tres días y un mes después del acontecimiento traumático, los del TEPT pueden durar meses o incluso años. Además, el TEA suele diagnosticarse en el primer mes tras el trauma, mientras que el TEPT puede diagnosticarse en cualquier momento tras el acontecimiento traumático.
El TEA puede afectar a personas de todas las edades y orígenes. Sin embargo, la probabilidad de desarrollar un TEA puede ser mayor para quienes han experimentado traumas repetidos o múltiples en su vida.










