¿Qué es la desescalada?
En el ámbito sanitario, la desescalada se refiere al uso de estrategias y técnicas para calmar a un individuo agitado o agresivo de forma que se minimice el riesgo de daño a sí mismo o a los demás. Las técnicas de desescalada se utilizan habitualmente en los servicios de urgencias, las unidades psiquiátricas y otros entornos sanitarios en los que los pacientes pueden experimentar emociones intensas o mostrar comportamientos desafiantes.
La desescalada es fundamental para que los profesionales de la salud eviten la violencia y promuevan la seguridad. Implica técnicas verbales como la escucha activa, la empatía y la validación, así como técnicas no verbales como mantener una distancia de seguridad, utilizar un lenguaje corporal no amenazador y evitar comportamientos que puedan agravar la situación. Sin embargo, sólo a veces es eficaz y pueden ser necesarias otras intervenciones. Los profesionales de la salud deben recibir formación en técnicas de desescalada y tener acceso a apoyo y recursos para gestionar eficazmente las situaciones difíciles.
Los profesionales de la salud utilizan una hoja de trabajo de desescalada para prepararse y gestionar las interacciones potencialmente difíciles con pacientes o clientes. La hoja de trabajo suele incluir preguntas o indicaciones diseñadas para ayudar al proveedor a identificar los posibles desencadenantes de la agitación o la agresión y las estrategias para desescalar la situación.
Algunos componentes estándar de una hoja de trabajo de desescalada pueden ser los siguientes:
- Identificación de los desencadenantes: Se pide a los proveedores que consideren qué factores pueden desencadenar la agitación o la agresividad de un paciente, como antecedentes de trauma, consumo de sustancias o factores ambientales.
- Signos de alerta temprana: Se pide a los proveedores que piensen en las señales de alerta temprana que pueden indicar que un paciente se está agitando, como cambios en el tono de voz, el lenguaje corporal o el nivel de compromiso.
- Estrategias de desescalada: La hoja de trabajo puede incluir una lista de estrategias de desescalada que los proveedores pueden utilizar para ayudar a calmar a un paciente agitado, como la escucha activa, la empatía y la validación, así como técnicas no verbales como mantener una distancia segura, utilizar un lenguaje corporal no amenazador y evitar comportamientos que puedan agravar la situación.
- Planificación de la seguridad: También se puede pedir a los proveedores que tengan en cuenta la planificación de la seguridad, como identificar rutas de salida o solicitar la ayuda de otros miembros del personal, en caso de que la situación se agrave y se vuelva insegura.










