Cómo gestionar y tratar un desgarro del tendón de Aquiles
Con el tratamiento y la rehabilitación adecuados, la mayoría de las personas pueden recuperarse por completo. He aquí algunas formas de controlar y tratar un desgarro del tendón de Aquiles:
Reposo e inmovilización
Inicialmente, descanse la pierna afectada y evite las actividades que impliquen soportar peso. Puede ser recomendable utilizar muletas y llevar una escayola o bota de andar para inmovilizar el tendón y favorecer la sanación.
Fisioterapia
Una vez completada la fase inicial de sanación, los fisioterapeutas guiarán un programa de rehabilitación para recuperar la fuerza, la flexibilidad y la amplitud de movimiento. Este programa puede incluir ejercicios, estiramientos y técnicas de terapia manual.
Cirugía
En algunos casos, sobre todo en desgarros completos o en personas activas, puede ser necesaria una reparación quirúrgica. El cirujano volverá a suturar el tendón desgarrado, permitiéndole sanar en su posición correcta.
La cirugía del tendón de Aquiles conlleva ciertos riesgos, como la posibilidad de rotura de la piel e infección. El tiempo de recuperación puede ser bastante largo, y a menudo se necesitan varios meses antes de poder reanudar las actividades normales. La fisioterapia es crucial durante este periodo para fomentar la fuerza del tendón y mejorar el movimiento del tobillo. Esta terapia ayuda a reducir la rigidez y garantiza una recuperación más eficaz.
Hielo y elevación
Aplique hielo en la zona lesionada durante 15-20 minutos seguidos, varias veces al día, para reducir el dolor y la hinchazón. La pierna debe elevarse por encima del nivel del corazón tanto como sea posible.