10 actividades de control de la ira para niños
Para ayudarlo a comenzar por el camino correcto, hemos compilado una lista de las diez mejores actividades de control de la ira para que los niños fomentar la participación y el compromiso.
Practica la respiración
Las técnicas de respiración son una excelente manera de manejar y controlar la ira. Respirar lenta y profundamente produce una disminución de los latidos del corazón y un sistema nervioso lento. Esto puede inhibir las reacciones rápidas y calientes y permite que el niño piense antes de hablar con la cabeza despejada.
Fomentar el juego de rol
Los juegos de rol son una excelente manera de ayudar a los niños a expresar sus emociones y pueden aprender a manejar mejor las situaciones. Los niños pueden aprender a ser más imaginativos y a comprender cómo sus acciones pueden afectar a los demás. Puede representar situaciones que el niño no manejó bien o crear nuevos eventos para que el niño los resuelva. El juego de roles es una forma eficaz de aumentar las habilidades de comunicación.
Ten un espacio tranquilo
Nunca subestimes el impacto del entorno de un niño. Tener un espacio tranquilo permite a los niños reflexionar sobre sus acciones y respuestas, y les ayuda a calmarse después de los episodios de ira. Tenga cuidado de no tratar los espacios seguros como zonas de descanso, ya que a menudo se asocian con el castigo. En cambio, los espacios seguros deben ser tranquilos y aliviar la angustia.
Dibuja un paisaje o una imagen
Es posible que algunos niños prefieran expresarse a través del arte. Si este es el caso, anime a los niños a dibujar lo que sienten o a pintar sobre un tema determinado. Independientemente de lo que elija, asegúrese de tener suficientes materiales de arte para que el niño se exprese de manera creativa y libre.
Identifique los factores desencadenantes que causan la ira
Controlar los factores desencadenantes es una forma extremadamente eficaz de reducir la ira y los arrebatos emocionales. Habla con el niño cuando se ha enfadado y esfuérzate por identificar los desencadenantes específicos para que puedas encontrar soluciones que eviten que se agraven.
Recompensa la tranquilidad
El manejo de la ira es una habilidad y requiere práctica para lograr resultados. Cada vez que su cliente progrese, no dude en recompensarlo. Esto puede ser a través de un regalo o un viaje especial o de un juguete pequeño. Esto alienta al niño a seguir mejorando y a mantener sus esfuerzos y puede ser una buena manera de reconocer sus logros.
Crear entradas en el diario
Escribir sus pensamientos puede ayudar a los niños a reflexionar sobre sus reacciones y cómo afectan a los demás. También puede ayudar a despejar la mente y permite que los niños piensen antes de hablar. Mientras escriben, los niños pueden descubrir que podrían haber abordado ciertas situaciones de manera diferente, y la escritura les ayuda a analizar en detalle las emociones de enojo.
Introducir el vocabulario emocional
Algunos niños tienden a arremeter porque no saben cómo expresarse verbalmente. Como resultado, puede resultarle beneficioso establecer un vocabulario emocional para que el niño lo aprenda. El niño puede expresarse mejor y comunicar sus sentimientos sin necesidad de esconderse ni sufrir intensos arrebatos emocionales.
Practica técnicas de relajación
Las técnicas de relajación abordan directamente la ira y pueden ayudar a los niños a calmarse en un período de tiempo mucho más corto. Las técnicas de relajación abarcan una variedad de componentes, como la respiración profunda, la relajación de los grupos musculares o los ejercicios de imaginación.
Incluya actividades que distraigan
A veces, abordar directamente la ira solo puede empeorar las cosas. Usa tu criterio, sin embargo, la distracción puede ser la mejor manera de desviar la atención de los sentimientos de enojo. Informar al niño de que tiene que marcharse y sacarlo de la situación puede ser la mejor manera de calmar las emociones intensas.