¿Qué es la disfunción del suelo pélvico?
El suelo pélvico está compuesto por múltiples músculos que sostienen el recto en forma de cabestrillo. Estos músculos deben coordinar sus contracciones y relajaciones para controlar eficazmente las funciones del intestino y la vejiga.
Para actividades como la micción, las deposiciones y las relaciones sexuales en las mujeres, el suelo pélvico necesita relajarse. Cuando estos músculos están demasiado tensos (tono alto) o demasiado relajados (tono bajo), se produce una disfunción del suelo pélvico que provoca incontinencia urinaria, estreñimiento, dolor durante el coito o dolor en la zona lumbar, la región pélvica, los genitales o el recto.
Las principales causas de la disfunción del suelo pélvico son el embarazo, la obesidad y la menopausia. Además, algunas mujeres están genéticamente predispuestas a padecer esta afección, ya que nacen con un tejido conjuntivo y una fascia naturalmente más débiles.
Los síntomas de la disfunción del suelo pélvico incluyen problemas urinarios como incontinencia, dificultad para empezar a orinar, micción frecuente y dolor al orinar; problemas intestinales como estreñimiento, esfuerzo, evacuación incompleta e incontinencia fecal; dolor en la región pélvica, la zona lumbar, durante el coito y en los genitales o el recto; y otros síntomas de salud pélvica como presión pélvica, espasmos musculares y molestias pélvicas inexplicables.










