¿Qué es el trauma y el TEPT?
Cuando las personas se ven sometidas a experiencias que les dejan un profundo impacto, pueden desarrollar un trauma que merma su capacidad para afrontar la situación con eficacia. Ejemplos de acontecimientos traumáticos que pueden causar este estado son la violencia, los abusos, los accidentes y los desastres naturales. Ser testigo de cómo otra persona pasa por esos acontecimientos también puede tener el mismo efecto.
Experimentar o presenciar cómo alguien experimenta acontecimientos traumáticos puede provocar el desarrollo de un trastorno de estrés postraumático o TEPT. Los síntomas del TEPT, que pueden persistir mucho tiempo después del acontecimiento traumático, incluyen pensamientos intrusivos, pesadillas, evitación de situaciones relacionadas con el trauma, aumento de la vigilancia y cambios negativos en el estado de ánimo y el pensamiento.
El TEPT puede tener diversas causas que difieren de una persona a otra, incluso cuando comparten la misma experiencia traumática. Los factores que contribuyen al desarrollo del TEPT pueden incluir la genética, los desequilibrios en la química cerebral, la exposición previa al trauma y la falta de apoyo social.
Para controlar el TEPT, suelen combinarse medicación y terapias como la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) y la Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares (EMDR). Los objetivos de las intervenciones son ayudar al paciente a controlar los síntomas, facilitar el procesamiento de las experiencias traumáticas y desarrollar nuevas estrategias de afrontamiento adaptativas.










