¿Qué es la degeneración macular?
La degeneración macular es una afección ocular progresiva que afecta principalmente a la parte central de la retina denominada mácula, responsable de la visión nítida y detallada. Este trastorno degenerativo se caracteriza por el deterioro de las células maculares, lo que conduce a una pérdida de la visión central mientras que la visión periférica permanece intacta.
Existen dos tipos principales de degeneración macular: seca y húmeda. La degeneración macular seca es más frecuente y se produce cuando las células sensibles a la luz de la mácula se descomponen, provocando la formación de pequeños depósitos amarillos llamados drusas. Con el tiempo, estas drusas pueden acumularse y provocar una pérdida gradual de visión. La degeneración macular húmeda, aunque menos frecuente, es más grave. Implica el crecimiento de vasos sanguíneos anormales bajo la mácula, que pueden dejar escapar sangre y líquido, provocando una pérdida rápida y grave de la visión central.
La degeneración macular asociada a la edad (DMAE) es la forma más frecuente y suele afectar a personas mayores de 50 años. Los factores genéticos, el tabaquismo, la hipertensión arterial y los antecedentes familiares de la enfermedad son algunos de los factores de riesgo asociados a su desarrollo.
La detección precoz y las revisiones oculares periódicas son cruciales para controlar la degeneración macular. Las opciones de tratamiento varían en función del tipo y la gravedad de la afección. No existe cura para la degeneración macular seca, pero cambios en el estilo de vida como una dieta sana rica en nutrientes, dejar de fumar y proteger los ojos de los dañinos rayos UV pueden ayudar a ralentizar su progresión. La degeneración macular húmeda puede tratarse con terapias como las inyecciones anti-VEGF para reducir el crecimiento de los vasos sanguíneos anormales.











