¿Qué son las actividades instrumentales de la vida diaria?
Las actividades instrumentales de la vida diaria (AIVD) engloban actividades complejas necesarias para una vida independiente, que van más allá del cuidado básico de uno mismo y abarcan la preparación de comidas y alimentos, la gestión de la medicación y la administración de las finanzas. Estas actividades requieren habilidades cognitivas y físicas, y reflejan la capacidad de una persona para vivir de forma independiente y mantener una mayor calidad de vida. A diferencia de las actividades básicas de la vida diaria (AVD), que abarcan tareas fundamentales de autocuidado como comer y vestirse, las AIVD se centran en habilidades más matizadas que permiten a los adultos mayores que viven en la comunidad gestionar sus hogares, participar en ajustes sociales y navegar por los espacios comunitarios con eficacia.
¿Por qué son importantes estas actividades?
Las AIVD son fundamentales porque miden de forma exhaustiva el estado funcional de una persona, sobre todo entre los adultos mayores que viven en la comunidad. Estas actividades indican la capacidad de una persona para realizar tareas complejas, proporcionando información sobre su salud cognitiva y física. Ser capaz de llevar a cabo las AIVD se correlaciona con la capacidad de una persona para vivir de forma independiente, mantener relaciones sociales y participar plenamente en la sociedad. Los problemas con las AIVD a menudo pueden señalar el inicio de un deterioro cognitivo o de un declive físico, lo que requiere intervenciones para evitar un mayor deterioro.
¿Qué impediría a una persona realizar y llevar a cabo estas actividades?
Varios factores pueden impedir la capacidad de una persona para realizar las AIVD, entre ellos el deterioro cognitivo, las discapacidades físicas y las afecciones crónicas. Los problemas cognitivos, como la demencia, pueden dificultar a las personas la planificación de las comidas, la gestión de la medicación o el manejo de las finanzas. Las limitaciones físicas derivadas de afecciones como la artritis o el ictus pueden mermar la capacidad de la persona para realizar tareas que requieran destreza manual o movilidad, como la preparación de alimentos y las tareas domésticas. Las barreras ambientales y la falta de apoyo social también pueden desempeñar un papel importante a la hora de limitar la capacidad de una persona para realizar las AIVD.










