¿Qué es una prueba de tasa de filtración glomerular (TFG)?
La prueba de la tasa de filtración glomerular (TFG) es una herramienta de diagnóstico crucial utilizada en nefrología, que se centra en el estudio y el tratamiento de los trastornos renales. La prueba de la TFG mide la velocidad a la que la sangre es filtrada por los diminutos vasos sanguíneos del interior de los riñones denominados glomérulos. Estas unidades de filtración son fundamentales para eliminar los productos de desecho y el exceso de sustancias del torrente sanguíneo, mantener un equilibrio adecuado de líquidos y electrolitos y regular la tensión arterial.
La prueba es vital para evaluar la función renal y diagnosticar diversas afecciones relacionadas con los riñones, como la enfermedad renal crónica (ERC). La ERC es una afección progresiva caracterizada por una pérdida gradual de la función renal, que en última instancia puede conducir a una insuficiencia renal si no se trata. La identificación de la disfunción renal es esencial para una gestión e intervención eficaces.
La prueba de la TFG suele realizarse mediante una muestra de sangre o midiendo el aclaramiento de creatinina, un producto de desecho producido por el metabolismo muscular y eliminado a través de los riñones. Analizando el nivel de creatinina en la sangre o la orina y teniendo en cuenta factores como la edad, el sexo y el tamaño corporal, los profesionales de la salud pueden estimar la TFG de una persona.
El resultado se expresa en mililitros por minuto por 1,73 metros cuadrados de superficie corporal (ml/min/1,73 m²). Una TFG normal suele rondar los 90 mL/min/1,73 m² o más. Una TFG más baja sugiere un deterioro de la función renal, y el grado de deterioro puede ayudar a clasificar el estadio de la enfermedad renal crónica, orientando las decisiones de tratamiento.










