¿Qué es una prueba de trastornos alimentarios?
Luchar contra los trastornos alimentarios puede deberse a una imagen distorsionada de uno mismo y a sentirse inadecuado con respecto al tamaño corporal, lo que puede afectar significativamente al bienestar mental y a la calidad de vida en general.
Aproximadamente el 9% de los estadounidenses, un total de 28,8 millones, sufrirán un trastorno alimentario a lo largo de su vida, con una prevalencia mayor entre las mujeres (8,60%) que entre los hombres (4,07%) (Iniciativa de Formación Estratégica para la Prevención de los Trastornos Alimentarios et al., 2020). A nivel mundial, la prevalencia de los trastornos alimentarios aumentó del 3,5% al 7,8% entre 2000 y 2018 (Galmiche et al., 2019).
Un test de trastornos alimentarios puede ayudar a las personas a conocer mejor sus comportamientos y actitudes hacia la comida, lo que permite una intervención temprana y un apoyo adaptado para la recuperación.
El test de trastornos alimentarios (a veces denominado cuestionario de trastornos alimentarios) es una evaluación de autoinforme que actúa como una entrevista en papel. En lugar de idear respuestas elaboradas para las preguntas del cuestionario, los pacientes que padecen trastornos alimentarios deben calificarse a sí mismos en función de las preguntas.
El cuestionario trata de evaluar cuatro categorías: restricción, preocupaciones alimentarias, preocupaciones por la forma y preocupaciones por el peso. El paciente debe calificar los puntos del cuestionario basándose en cómo se sintió y actuó al ingerir alimentos durante las últimas cuatro semanas (veintiocho días).










