¿Qué es la Entrevista de diagnóstico del autismo-Revisada (ADI-R)?
La Entrevista de Diagnóstico del Autismo-Revisada (ADI-R) es una entrevista clínica estructurada que se utiliza para diagnosticar el autismo en niños y adultos. Realizada por un clínico formado, la ADI-R se centra en tres áreas principales: lenguaje y comunicación, interacciones sociales recíprocas y conductas e intereses restringidos, repetitivos y estereotipados. La entrevista se realiza principalmente con los cuidadores y evalúa minuciosamente el historial de desarrollo del individuo y su comportamiento actual.
El ADI-R está ampliamente reconocido como una herramienta exhaustiva que ayuda a diferenciar el autismo de otros trastornos del desarrollo. Resulta especialmente útil en entornos de investigación para garantizar la coherencia de los criterios diagnósticos y también se utiliza en la práctica clínica para orientar el tratamiento y la planificación educativa. La realización de la entrevista detallada puede llevar varias horas, lo que requiere una formación específica de los entrevistadores para garantizar la fiabilidad y precisión de los resultados.
¿Cómo se puntúa?
El sistema de puntuación del ADI-R se basa en un algoritmo codificado que evalúa las respuestas en tres dominios principales: anomalías cualitativas en las interacciones sociales recíprocas, comunicación y lenguaje, y patrones de conducta restringidos, repetitivos y estereotipados.
Cada ítem se puntúa en una escala que va de 0 a 3, donde 0 indica un comportamiento típico y las puntuaciones más altas denotan desviaciones más significativas del desarrollo típico.
A continuación, las puntuaciones se comparan con límites establecidos empíricamente para distinguir el autismo de otros trastornos del desarrollo. Una puntuación alta en cada uno de los tres dominios es indicativa de un diagnóstico de trastorno del espectro autista (TEA).
Pasos siguientes tras utilizar el ADI-R
Después de completar el ADI-R, se suelen seguir los siguientes pasos para proceder a la atención y las evaluaciones posteriores:
Paso 1: Revisar los resultados
Un clínico formado revisa las puntuaciones y determina si cumplen los criterios diagnósticos del TEA basándose en los puntos de corte proporcionados por el ADI-R. Esta revisión también incluye tener en cuenta cualquier evaluación previa y las observaciones actuales del comportamiento.
Paso 2: Comunicar los resultados
El clínico comenta los resultados con los cuidadores y, si procede, con el individuo evaluado. Esta conversación abarca los hallazgos del diagnóstico y las implicaciones para las necesidades de atención y apoyo del individuo.
Paso 3: Planificar evaluaciones adicionales
Pueden ser necesarias evaluaciones adicionales en función de los resultados y de la edad y los síntomas específicos del individuo. Éstas pueden incluir evaluaciones médicas, evaluaciones psicológicas o evaluaciones de terapia del habla y del lenguaje para comprender las necesidades del individuo de forma exhaustiva.
Paso 4: Desarrollar un plan de tratamiento
Basándose en las evaluaciones exhaustivas, se desarrolla un plan de tratamiento personalizado. Este plan puede incluir intervenciones conductuales, recomendaciones educativas, sesiones de terapia y, posiblemente, gestión de la medicación.
Paso 5: Aplicar estrategias de apoyo
Aplicar el tratamiento y las estrategias de apoyo, implicando a los profesionales educativos y terapéuticos según sea necesario. Este paso suele implicar la colaboración continua entre múltiples profesionales y la familia del individuo para garantizar que el apoyo proporcionado satisface las necesidades cambiantes del individuo.
Paso 6: Programar evaluaciones de seguimiento
Se programan evaluaciones periódicas de seguimiento para supervisar los progresos del individuo y adaptar el plan de tratamiento según sea necesario. Estas evaluaciones son cruciales para responder a los cambios en el estado o las necesidades del individuo a lo largo del tiempo.










