Tipos de masaje deportivo
El masaje deportivo comprende cuatro tipos de fisioterapia: antes del evento, después del evento, mantenimiento y rehabilitación, cada uno de los cuales emplea diversas técnicas para provocar distintas respuestas en el cuerpo del atleta.
Masaje deportivo previo al evento
Antes de las competiciones o las sesiones de entrenamiento, los atletas se benefician de un masaje deportivo previo al evento. Administrado aproximadamente cuatro horas antes, este masaje terapéutico estimula el flujo sanguíneo a los músculos, reduce la tensión y prepara al cuerpo para la acción. Técnicas como el effleurado, la fricción, el taponamiento y la vibración preparan al atleta física y mentalmente sin causar dolor en las proximidades del evento.
Masaje deportivo posterior al evento
Aplicado dentro de las 72 horas posteriores a un evento o juego, el masaje deportivo posterior al evento ayuda a la recuperación. Dura entre 15 y 20 minutos, comienza con el efleurado y avanza hacia técnicas más profundas como el petrismo, la fricción, el tapotaje y la vibración. Esta sesión de masaje deportivo promueve la eliminación del ácido láctico, mejora el flujo de nutrientes, identifica los puntos desencadenantes del dolor y mitiga el dolor muscular de aparición tardía (DOMS), adaptándose a las necesidades de recuperación de cada atleta.
Masaje deportivo de mantenimiento
Utilizado después del entrenamiento y entre eventos, el masaje deportivo de mantenimiento mantiene a los atletas relajados y ayuda a la recuperación. Reducir la inflamación y facilitar la eliminación de los productos de desecho mejora la flexibilidad, el rango de movimiento y el suministro de nutrientes a los músculos. Además, el masaje de mantenimiento ayuda a prevenir lesiones al identificar las posibles áreas de riesgo y proporciona relajación mental para un rendimiento óptimo.
Masaje deportivo para rehabilitación
Las lesiones son inevitables en los deportes y requieren un masaje de rehabilitación para la recuperación. Al colaborar con el personal médico, los masajistas pueden diseñar programas de recuperación que incorporen varias técnicas de masaje. El efleuraje relaja los músculos y mejora el flujo sanguíneo, mientras que el taponamiento, la fricción y la vibración ayudan a eliminar las toxinas, reducir el tejido cicatricial y mejorar el suministro de nutrientes, lo que acelera la recuperación física y mental.